lunes, 25 de junio de 2007

Turismo o "Festival Medieval"

Muchas veces he escrito sobre el Festival Medieval de Hita, pero esta es la primera vez que lo hago desde la perspectiva de empresario turístico de Hita.
En Hita estamos hartos de oir hablar de la promoción turística de Hita relecionándola con el Festival Medieval, y tal y como están las cosas me parecen dos elementos contradictorios.
El Festival Medieval de Hita debería ser el escaparate turístico de Hita, pero no es así. El día del festival es cuando mayor número de visitantes llegan a nuestro pueblo; revistas de viaje, portales de internet o medios de comunicación se hacen eco del evento, pero ¿para qué sirve? De nada nos vale atraer turistas si al final no son turistas satisfechos, y realmente de estos hay muy pocos el día del Festival.
Voy a exponer algunas situaciones:

  • Persona que llega a Hita por la mañana, se asa de calor y llegada el medio día no encuentra sitio para comer tranquilamente, se tendrá que conformar con un bocadillo y un refresco.
  • Persona que desea seguir todos los actos pero que se encuentra con la sorpresa de que después de asistir al alarde no encuentra sitio para poder ver el torneo ya que el palenque está a reventar. O bien que después de pagar 8 euros para ver la obra de teatro se encuentra con que no puede asistir al torneo nocturno por la misma razón.
  • Persona que reserva su silla de teatro por 8 euros, le toca en las últimas filas, asiste a una de las obras de teatro con mayor coste de producción por butaca (me atrevería a decir que la más cara en este pais) con lo que solo paga una pequeña parte del coste real de la localidad, y al final le parece muy caro el precio.
  • Persona que paga cerca de 30 euros por asistir al festival en viaje organizado desde Madrid para tirarse unas cinco horas sentado sobre unas gradas de piedra para ver un espectáculo de poco más de una hora de duración (evidentemente el torneo estaba incluido en la oferta y no le ha pasado como a la otra persona del mismo viaje organizado que tambien tenía incluido el torneo que que no lo ha podido presenciar por falta de sitio)
  • Persona que viene a pasar la tarde o la noche, principalmente desde los alrededores, en plan festivo como si de una verbena se tratase. Son las persona que en mayor medida ocupan los asientos del torneo nocturno.

Cada cual puede sacar sus propias conclusiones. La mía es que no se sabe dónde estamos. Si el objetivo es que venga mucha gente al pueblo, se ha conseguido. Si el objetivo es hacer una fiesta espectacular, se ha conseguido. Si el objetivo es ayudar a las empresas que organizan viajes de un día desde Madrid, se ha conseguido. Ahora bien, que nadie me venda el festival como promoción turística de Hita. El turismo hoy en día pasa por la calidad y pese ha que hay actos de calidad en el festival, a nivel global no queda bien parado.

El día del festival es el más importante del año en Hita en el negocio turístico, pero ¿merece la pena el enorme gasto que supone a las arcas públicas para un sólo día? ¿Qué parte de los beneficios turísticos que genera el festival repercuten en las empresas de Hita?
El festival de los últimos años cada vez se parece más al de antes de los años 90. Si bien las decisiones ya no se toman en Guadalajara sino en Hita, en la organización no participa el pueblo y no se consulta para nada a las empresas turísticas (ahora que hay más), ni se pide su colaboración.

Y para que esto no quede en una simple crítica he aquí algunas sugerencias:

  1. Como en cualquier proyecto delimitar claramente cuales son los objetivos del festival.
  2. Contar con el pueblo de Hita y fundamentalmente con las empresas turísticas.
  3. Hacer incapié más en la calidad que en la cantidad.
  4. Realizar el "salto" hacia más de un día.
  5. Implantar la reserva de localidad para los actos del palenque, al igual que en el teatro donde ha sido exitosa (cuestión aparte es el precio).
  6. Y, no me cansaré, aumentar la participación.

Antes de terminar este comentario me he releído los que hacía en 2001 y 2002 (comentario "Sobre el Festival Medieval", comentario del Festival Medieval de 2001, comentario sobre el Festival Medieval de 2002) y me doy cuenta de que en siete años apenas ha cambiado nada.

Y para finalizar un recuerdo, un aniversario, concretamente el décimo. El año 1997 se vivió el festival medieval de una manera especial. Ese día asesinaban a Miguel Ángel Blanco. Habia dudas entre seguir o suspender, al final creo que se hizó lo correcto y el festival siguió adelante con un alarde en silencio y con la presencia de un enorme lazo azul en el palenque colocado el día de antes. Recuerdo el minuto de silencio de unas 3.000 personas en el palenque como si fuera ahora mismo, y aún me emociono.

sábado, 16 de junio de 2007

De vuelta

Hace seis años y un día comencé a escribir estos comentarios y hace cuatro años y un día deje de escribirlos. Como cambian algunas cosas, antes esto se llamaba «página personal» y ahora resulta que se llama blog, antes sólo se podían editar las páginas con algo de conocimiento informático y desde el ordenador de casa “bien” configurado y ahora se puede hacer hasta desde un teléfono móvil…
En mi último comentario dije que seguría con mis comentarios y reflexiones. Como se puede observar en el histórico del blog, no lo he hecho hasta ahora ¿por qué esta larga pausa? Pues porque también hace cuatro años di mi palabra de no utilizar estos comentarios como si de palos en la rueda se tratara. Uno trata de cumplir su palabra y creo que con ciertas personas así lo he hecho, pese a privar a alguno de mis lectores de algun que otro dolor de cabeza leyendo esto desde sus pantallas.
Hace dos años y medio dimití de mis obligaciones como concejal del Ayuntamiento de Hita, ya que me ponía al frente de un negocio y según estaban las cosas en el pueblo me parecía lo mas conveniente. A pesar de dejar toda mi actividad política en el Ayuntamiento he seguido soportando acusaciones variadas y se han difundido muchos bulos sobre mi persona, que han afectado incluso a mi negocio. He tenido bastante paciencia y me he mordido la lengua en más de una ocasión, y una vez cumplida mi condena de cuatro años y un día vuelvo a desahogarme.
Ocho años después de dejar la alcaldía todavía se me sigue achacando la “gran deuda” del Ayuntamiento. Me gustaría saber de qué “gran deuda” estamos hablando. Según los presupuestos del Ayuntamiento desde 2003 hasta 2007 Han sido presupuestados una media de 14.800 Euros por de Gasto en Pasivos financieros (dinero destinado a pago de préstamos). A su vez figuran 20.000 Euros de Ingresos financieros (es decir dinero provinte de nuevos creditos bancarios como por ejemplo el de la compra del un escenario de 18.000 Euros). No tengo más datos que estos que son públicos, pero si tenemos en cuenta que el presupuesto del Ayuntamiento para 2007 asciende a 1.198.000 Euros ¿de qué “gran deuda” estamos hablando? ¿De un 1,2% del presupuesto anual? ¿De una cantidad de deuda en inversiones inferior al gasto de una sola tarde? A mi me parece que esto se llama demagogia.
Si existe esa “gran deuda” ahora, mayor sería en 2003; y si existía en 2003 esa “gran gran deuda” ¿por qué se pide un credito bancario de 18.000 Euros para comprar un nuevo escenario que se utiliza 3 días al año? ¿Dentro de esa “gran deuda” está incluido el gasto del escenario? A finales de los 90 se generó mucho gasto municipal por las importantísimas inversiones realizadas que non han parado de dar sus frutos. ¿Se puede decir lo mismo del escenario?
En Hita se generó gran polémica por la discriminación por parte de la Junta de Comunidades (gobernada por el PSOE) hacia el Ayuntamiento de Hita (gobernado por el PP). Cierto es que yo alimenté esá polémica que ha dado buenos frutos al PSOE en los pequeños pueblos. “Mejor será tener un alcalde socialista porque la Junta le dará más dinero” se oye continuamente. Quzás este empeño en aludir a la “gran deuda” es porque en los últimos 16 años se ha invertido más dinero (actualizandólo con el IPC) con los gobiernos populares (discriminación incluida) que con los socialistas, a pesar de los bombos y platillos de los últimos años.
Todo esto, y muchas cosas más, me hace pensar que en Hita dos y dos no son cuatro, son tres y a veces cinco, depende del momento. Y es que en Hita las matemáticas parece que son democráticas, como la física, la química o la filosofía. O como las leyes, que se aplicarían en función de si su espíritu interesa o no a la mayoría, o como el arte o la estética. En Hita la democracia llega al máximo de su expresión, pero ¿y la libertad? Eso son palabras mayores, la libertad en Hita parece haber quedado en su mínima expresión porque a muchos no les interesa. Nadie negará que Hita sea un pueblo democrático. Y en Hita la democracia es representativa.

domingo, 15 de junio de 2003

Pasado, presente,...

Hace cuatro años dejé de ser alcalde de Hita y hace dos comencé a escribir estos comentarios. En mis archivos desde entonces tengo guardados algunos comentarios que no vieron la luz, muchos se quedarán en el tintero porque me parece que es momento de pasar página, sin embargo antes de pasar esta página dejaré anotados otros que precisamente sí pueden salir ahora que han quedado demostradas muchas de mis posturas políticas ante Hita.
Hace cinco años ya manifesté a algunos amigos mi deseo de no repetir como candidato a la alcaldía de Hita. Es cierto que durante los anteriores siete años en labores de gobierno en el ayuntamiento tuve muchas satisfacciones, sin embargo también fue muy duro y limitó mi desarrollo profesional. Esta dureza se hacía más extrema cuando uno se topaba de frente con un muro infranqueable levantado por otras instituciones. Sin embargo las enormes inversiones realizadas en aquella época por el ayuntamiento me obligaban moralmente a seguir, máxime cuando sobrepasaron su presupuesto y era necesario afrontar este exceso en los próximos años. Cierto es que me tranquilice cuando supe de algunos movimientos políticos que se empezaron a producir y respiré cuando Amparo me llamó me llamo para anunciarme la candidatura con la que se presentaba.
Tras la composición del nuevo ayuntamiento en 1999 con Amparo como alcaldesa seguí colaborando, menos de lo que me hubiera gustado ya que mi cansancio era importante. Pero pasados unos meses algunas actitudes personales me desanimaron profundamente. No estoy tratando de echar la culpa a nadie, y quizás fuera yo el principal culpable, el caso es que a uno se le quitan las ganas.
En cuanto al gobierno del ayuntamiento durante estos últimos cuatro años el balance es positivo, creo que se ha realizado en líneas generales un buen trabajo. Sólo voy a apuntar lo que a mi juicio han sido unos puntos negros como el cemento del cubo de la muralla y la pavimentación de la calle de la cerería, que son actuaciones que ya no tienen solución. Hay otras actuaciones que también considero negativas, pero por ser asumidas, modificables o de menor importancia no creo que sea momento de criticar cuando, como digo, creo que el balance es positivo.
No quiero incidir sobre otros comportamientos políticos que aún afectando a nuestro pueblo vienen desde fuera, y es que a pesar de todo siempre he querido lo mejor para Hita. Me molesta por otra parte esa doble moral que se utiliza según conviene. Hay muchos principios, por ejemplo, válidos para estar contra la pasada guerra de Irak incompatibles con la política que han mantenido otras instituciones hacia nuestro pueblo. Pero esta hipocresía está mayoritariamente asumida y por mi parte descontada.
No menciono tampoco las actitudes con respecto a la fiesta de los toros, y más concretamente a la de 2001, y no porque no fueran negativas, sino porque creo que está ya explicado en estás páginas.
Respecto al futuro, seguiré trabajando por Hita. Soy de nuevo concejal del ayuntamiento y en la medida de mis posibilidades aportaré lo que esté en mi mano. Quizás el resultado de las pasadas elecciones sea uno de los peores para Hita si se analiza desde el punto de vista de la aritmética de las políticas sectarias, pero aún así trataré de aportar mi granito de arena para mitigarlo. También por esto seguiré con estos comentarios y reflexiones, dejando una puerta abierta a la reflexión, al debate y al enriquecimiento; buscando siempre lo mejor para nuestro pueblo. Insisto en esto último y recuerdo que cuando era alcalde en más de una ocasión acepté la divulgación de comentarios contra mí pero que siempre pensé (a veces con resignación) que eran positivos para Hita.
Con estas líneas no pretendo excusarme, tampoco justificarme. Las circunstancias en ocasiones nos vienen dadas aunque a veces las creemos nosotros mismos, pero son las que son. Cuando hay un objetivo común estas no deben ser ningún obstáculo para entenderse.